

Por Geoffrey Johnson Fotografía de arriba: Cary Norton
Estamos a solo dos semanas de la Navidad en el norte de Alabama, y en el Club Rotario de Decatur reina el más puro espíritu navideño. El sábado pasado, en una tarea conjunta con la Iglesia de Stone River, los socios del club invitaron a más de 70 niños a un desayuno con panqueques y a salir de compras a una tienda de la cadena Target. Ahora es lunes y en la reunión del club la banda de jazz de la escuela de enseñanza media Austin toca villancicos tradicionales, generalmente alusivos a la nieve, como Santa Baby, Feliz Navidad, Baby e It’s Cold Outside, aunque con temperaturas que no bajan de unos 4 grados centígrados, parece primavera si se compara con las ciudades del norte del país en esta época del año.
Una vez que la banda deja de tocar, el presidente del club, Larry Payne anuncia, bromeando, lo siguiente: “Y ahora, aunque nadie lo quiere escuchar, ¿dónde se ha metido Mark?”. El gentío responde con gran algarabía. El hombre al que se refieren se desplaza a grandes zancadas hasta el frente de la sala y con orgullo declara: “Mark Maloney está en Decatur, Alabama” Aproximadamente 120 personas lo aclaman con entusiasmo. Saludan al jefe.
En su crónica del citado día de compras patrocinado por Rotary, el Decatur Daily se refirió al nuevo presidente como un “socio del club”, lo cual, si bien refleja las propias palabras de Maloney y no es incorrecto, apenas alcanza a describir sus logros. Desde su afiliación a Rotary, en 1980, Maloney ‘solamente’ ha prestado servicio en calidad de gobernador de distrito, director de RI, edecán del presidente, fiduciario de La Fundación Rotaria, y presidente del Consejo de Legislación y del Comité de la Convención de Sidney 2014. Y estos son solo algunos de los cargos que ha ejercido, en su recorrido hacia este nuevo cargo de liderazgo: presidente de Rotary International.
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