“Rotary me ayudó a abrirme camino en el campo de la medicina”

“A los 14 años, cuando mis padres me hablaron de Oliver, decidí que quería estudiar medicina”.

Oliver es mi hermano mayor. Él nació con el trastorno genético Trisomía 13(también denominada Síndrome de Patau y solo vivió un día. Nunca tuve la oportunidad de conocerlo. Recuerdo cuando mis padres me hablaron de él. Inmediatamente sentí un llamado. Deseaba convertirme un día en alguien que pudiera aliviar a otras familias el dolor que sintió la mía.

“Con Oliver, mi madre tuvo una muy mala experiencia con la anestesia epidural. Durante el parto, muchas mujeres recurren a esta anestesia para insensibilizar la mitad inferior del cuerpo y reducir el dolor. Sin embargo, este procedimiento no funciona entre un 14 y un 17% de las veces. Este factor contribuyó al estrés sentido por mi madre. Mi licenciatura universitaria es en ingeniería biomédica. Durante una visita a la facultad de ingeniería, los médicos de mi universidad nos informaron que la tasa de fracaso de la anestesia epidural era un problema y nos preguntaron si podríamos ayudarles a reducirla. Me atrajo el desafío ya que me ofrecía la oportunidad de resolver algo que afectó a mi madre, y que continuará afectando a las mujeres hasta que logremos solucionarlo.

“Junto con otros seis estudiantes de ingeniería, comencé a trabajar para solucionar este problema y creamos un dispositivo que ahora mismo está siendo sometido al proceso regulador para su aprobación. No sé lo que hubiera sido capaz de hacer sin Rotary ya que me proporcionó las competencias sociales necesarias para diseñar un dispositivo como este. La medicina es un campo al que no resulta fácil acceder. Si no fuera por Rotary, no creo que hubiera contado con la audacia o el ánimo necesario para hacerlo. Además, gran parte del proceso de desarrollo de nuevos productos, y especialmente en el campo de la medicina, se basa en el establecimiento de relaciones. Esa es una competencia con la que no contaba antes de entrar en contacto con Rotary y Rotaract y que adquirí mediante mi participación en eventos como la Reunión preconvención de Rotaract.

“Esta es mi cuarta Reunión preconvención y parece que cada vez que participo en una nueva, mi familia se hace más y más grande. El primer año no sabía mucho sobre Rotaract. No había muchos asistentes procedentes de mi distrito y no conocía a ninguna de las personas que participan en estas reuniones año tras año. Sin embargo, todos se mostraron muy acogedores. Me sentí como en familia a pesar de que estábamos en una ciudad situada al otro extremo del mundo. Ahora, cada año, la Convención de Rotary es un compromiso ineludible en mi calendario del mes de junio”.

Fuente: Las Voces de Rotary

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