Cada wiski contiene una historia

Fotografía: Monika Lozinska

Rüdiger Niemz, socio del Club Rotario de Mondseeland (Austria), tal como lo contó a Diana Schoberg. 

“Cuando me invitaron a afiliarme a Rotary, en vez de realizar una presentación sobre mi trabajo, como todos esperaban que hiciera, organicé una degustación de wiskis.

“Comencé a interesarme por el wiski durante mis frecuentes viajes como periodista. En ese momento trabajaba en programas de viajes a otros países. Terminaba la grabación y el montaje muy tarde y entonces me encontraba con otras personas en el bar y comenzábamos a hablar compartiendo wiskis. No bebo para emborracharme. Simplemente se trata de disfrutar de la vida.

“Llegué a conocer muchos lugares y a probar muchos wiskis, transcurrido un tiempo me pidieron que organizara degustaciones. Cuento con una maestría en Ciencia Alimentaria por lo que investigué en profundidad la historia y la sociología de la comida y la bebida. Cada wiski contiene una historia. Cada queso contiene una historia.

“La vida es tan interesante. No debes limitar tus opciones. Los periodistas siempre intentamos descubrir lo que se esconde detrás de las apariencias. Siempre buscamos nuevas ideas, nuevas perspectivas. También tengo una maestría en Filosofía. Los filósofos se parecen a los periodistas: ambos grupos sienten gran curiosidad por la vida.

“Esto es lo que hace interesante a Rotary. Siempre encuentras a gente excepcional con distintos antecedentes y experiencias. Es verdaderamente fascinante”.

“Prefiero adoptar una visión mundial. En estos momentos en los que muchas personas han decidido encerrarse en sí mismas, en sus regiones o en su propio país, las personas cada vez se tratan peor en el campo de la política nacional o internacional. Rotary ofrece una alternativa a esta realidad”.

Fuente: Las Voces de Rotary

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