

En el Mes de la Paz y Prevención y Resolución de Conflictos, el expresidente de los Estados Unidos Jimmy Carter comparte con los rotarios las lecciones aprendidas durante una vida dedicada al servicio en una entrevista ofrecida a nuestra revista The Rotarian. Es una conversación inspiradora sobre:
SU LABOR COMO PROMOTOR DE LA PAZ
“Sentimos que es un derecho humano el vivir en paz” Carter dijo a The Rotarian. “Creemos que es un derecho humano tener un mínimo de cuidado de la salud, tener un lugar decente donde vivir, tener la oportunidad de tener una educación, tener libertad de expresión y libertad de religión y el derecho de elegir a sus propios líderes”.
Carter ha luchado por la paz durante toda su vida. Durante su mandato como presidente de los Estados Unidos entre los años 1977 y 1981, los Estados Unidos no se involucró en ninguna guerra. Carter hizo que los derechos humanos fueran la base de su política exterior. Su éxito como promotor de la paz incluye:
En 1978, cuando era presidente de los Estados Unidos, Jimmy Carter organizó las conversaciones de paz entre el presidente de Egipto Anwar Sadat (izquierda), y el primer ministro de Israel Menachem Begin (derecha).
El diario El País resume el aporte de Carter a la democracia en Latinoamérica en los siguientes hitos
Carter fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz 2002 por “sus décadas de esfuerzos por encontrar soluciones pacíficas a conflictos internacionales, hacer avanzar la democracia y los Derechos Humanos, y promover el desarrollo económico y social”.
SUS IDEAS SOBRE LA RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS, EL FRACASO Y LA IGUALDAD ENTRE NUESTRAS DIFERENCIAS
Su experiencia en el campo de la paz le ha enseñado que, a veces, es mejor utilizar la técnica del autoengaño en vez de la negociación para que dos facciones opuestas hablen entre ellos. Al respecto, él dice:
“A veces, cuando dos bandos estaban peleando en una guerra civil, ni siquiera querían que yo hablara con el otro bando: sentían mucho desprecio por sus adversarios. Entonces, en lugar de negociar, descubrimos que podíamos apelar a ellos aprovechando una premisa básica de la política, y eso es el autoengaño. Conversábamos con los generales de las dos partes por separado y les preguntábamos: ¿por qué no nos dejan entrar y ayudarlo a realizar elecciones libres? Estamos seguros de que la gente de su país elegirá a la persona adecuada para ser el líder. Y dado que ambas partes pensaban que saldrían victoriosas en una elección pacífica si estuviéramos a cargo de ella, aceptaban la propuesta. Así que ahora hemos realizado más de 105 elecciones en el mundo, todas ellas sin problemas, y muchas de ellas fueron llevadas a cabo por adversarios que encontraron que una elección para ser elegidos era una mejor alternativa que el combate continuo”.
En su declaración de la misión del Centro Carter, se reconoce al fracaso como un riesgo aceptable. Carter explica:
“Otra cosa que decidimos […] es que no tendríamos miedo al fracaso. Si creemos que algo vale la pena, hacemos un esfuerzo total, incluso si al principio no tenemos ninguna garantía de que tengamos éxito. Hemos tenido algunas decepciones y hemos tenido que cambiar nuestras prioridades en algunas ocasiones, pero eso nos ha llevado a algunas de las metas más fructíferas que hemos alcanzado”.
Carter también nos recuerda cuán similares somos todos a pesar de nuestras diferencias:
“Tendemos a subestimar a las personas que tienen un ingreso promedio de solo uno o dos dólares por día, que no tienen una buena educación o un hogar digno. Pensamos que son inferiores a nosotros de alguna manera porque no pueden mantener a sus familias como hacemos nosotros. Cuando nos ocupamos de ellos de manera personal, pronto nos damos cuenta de que son tan buenos como nosotros, son tan inteligentes, tan ambiciosos, tan trabajadores. Sus valores familiares son tan buenos como los nuestros. También aprendemos que su perspectiva de la vida es diferente a la nuestra, a menudo debido a las circunstancias en las que han nacido y crecido. Pero aprendemos a respetarlos tanto como nos respetamos a nosotros mismos”.
SU RECONOCIMIENTO DEL PODER DE LAS ORGANIZACIONES DE SERVICIO
Carter es un activo participante en organizaciones de servicio. Pertenece al club de Leones de su comunidad y ha sido gobernador de distrito. Asimismo, desde hace 30 años, tanto él como su esposa dedican una semana al año a trabajar como voluntarios para Hábitat para la Humanidad, una organización colaboradora de Rotary.
Los esposos Carter en acción como voluntarios para Hábitat para la Humanidad.
LO QUE CARTER OPINA ACERCA DEL LIDERAZGO DE ROTARY EN LA CAMPAÑA MUNDIAL PARA ERRADICAR LA POLIO
Además de promover la paz, el Centro Carter promueve la salud en el mundo y participa activamente en proyectos para erradicar enfermedades en Latinoamérica.
“Podría decir que si Rotary no estuviera liderando la lucha para erradicar la polio ahora, el Centro Carter lo haría; es algo que sería muy emocionante para nosotros. Estamos muy orgullosos de ver el progreso que Rotary ha alcanzado con esa iniciativa“.
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