

por Annemarie Mannion
a mayoría de los padres primerizos marcan el progreso de su bebé mediante una serie de hitos: su primera sonrisa, su primera palabra, sus primeros pasos. Pero los pediatras se centran en un hito que quizá no sea tan familiar: los primeros 1000 días.
La frase es una forma abreviada de referirse al período comprendido entre la concepción y el segundo cumpleaños de un niño. Este es un período de importancia crítica en el que la nutrición, o la falta de ella, puede tener consecuencias para toda la vida. Las investigaciones realizadas sobre el desarrollo infantil han demostrado que cuando las madres y los niños están mal alimentados durante esta etapa, el impacto adverso en el desarrollo físico y mental de los niños puede tener consecuencias que duran toda la vida. Lamentablemente, gran parte de ese daño no puede revertirse nunca, ni siquiera con intervenciones posteriores.
La mayoría de los padres primerizos marcan el progreso de su bebé mediante una serie de hitos: su primera sonrisa, su primera palabra, sus primeros pasos. Pero los pediatras se centran en un hito que quizá no sea tan familiar: los primeros 1000 días.
La frase es una forma abreviada de referirse al período comprendido entre la concepción y el segundo cumpleaños de un niño. Este es un período de importancia crítica en el que la nutrición, o la falta de ella, puede tener consecuencias para toda la vida. Las investigaciones realizadas sobre el desarrollo infantil han demostrado que cuando las madres y los niños están mal alimentados durante esta etapa, el impacto adverso en el desarrollo físico y mental de los niños puede tener consecuencias que duran toda la vida. Lamentablemente, gran parte de ese daño no puede revertirse nunca, ni siquiera con intervenciones posteriores.