Cómo ayudar a las mujeres a prosperar a través de los Grupos de Rotary para Fomento de la Comunidad

Por Mehmet Yildiz, presidente del Club Rotario de Bursa-Uludag (Turquía)

Aksu es un poblado que fue fundado en el siglo XIV y que se encuentra a 32 kilómetros de la ciudad de Bursa en Turquía. Se trata de una aldea pequeña con una población de 216 hombres y 193 mujeres. La mayoría de los aldeanos se ganan la vida con el cultivo de frutas y verduras. A lo largo de los años, muchas personas se trasladaron a la ciudad para encontrar mejores trabajos, pero mantuvieron estrechos lazos con la aldea. Después de vivir en la ciudad durante unos años, una de esas mujeres regresó y estableció una “Asociación de Solidaridad con las Mujeres” con el único propósito de apoyar la educación de las niñas mediante la venta de las verduras y frutas frescas que cultivan. Había un número de mujeres que trataban de abordar las necesidades de su comunidad uniéndose y sus objetivos eran similares a los ideales de nuestro club. Esto inspiró a nuestro Club Rotario de Bursa-Uludag a establecer un Grupo de Rotary para Fomento de la Comunidad (GRFC) y formalizar una asociación para ayudar a empoderar a las mujeres de la aldea.

Durante nuestra primera visita, les explicamos qué es Rotary y qué intentamos lograr en el mundo. Rotary y nuestra misión era ajena a esta aldea y consideramos que este fue el obstáculo más delicado que tuvimos que superar para establecer un GRFC. A continuación, explicamos el programa de los Grupos de Rotary para Fomento de la Comunidad y el funcionamiento del mismo. El hecho de poder dar ejemplos de nuestro otro GRFC, el cual habíamos establecido en 2002, nos ayudó a crear la nueva relación. Un día, llevamos a nuestros cónyuges e hijos a desayunar con los habitantes del pueblo para que conocieran a la gente del Rotary Club de Bursa-Uludag. Esta reunión ayudó a allanar el camino para establecer el Grupo de Rotary para Fomento de la Comunidad de Aksu con diez mujeres de la aldea en 2011.

El presidente del club en ese momento y el comité del GRFC del club visitaron la aldea para ver si podían ayudar a aumentar sus ingresos, así como a diversificar sus actividades. Ya vendían pastas de tomate caseras en cantidades limitadas, pero descubrimos que podían producir fácilmente pasta de tomate y pasta de fruta, en lugar de vender solo tomates y frutas en el verano, si contaban con una máquina para hacer pasta. Así que les proporcionamos una máquina y el entrenamiento necesario a través de un socio de nuestro club. Esto no solo les ayudó a hacer crecer su negocio, sino que ayudó a generar confianza y seguridad entre las mujeres hacia nosotros y la idea de formar un Grupo de Rotary para Fomento de la Comunidad con nuestro club. Ahora ellas alquilan la máquina a las aldeas cercanas.

Las mujeres de la aldea de Aksu también soñaban con tener un pequeño edificio donde pudieran servir el desayuno los fines de semana y vender sus productos al mismo tiempo. Con el apoyo de amigos que creen en Rotary, fuimos capaces de crear este espacio. Ahora lo utilizan para vender sus productos como pastas de frutas, mermeladas, pastas, encurtidos, frutas, verduras, huevos y pastas de tomate junto con más de 30 000 panes caseros al año. El espacio también se ha convertido en un lugar para sus eventos sociales como compromisos, ceremonias de cumpleaños, fiestas, cenas de todo el pueblo en días religiosos y todo tipo de capacitación educativa.

Al principio parecía que la adquisición de una máquina de hacer pasta y la construcción de una casa de desayuno eran los dos mayores logros del GRFC, pero el tiempo nos demostró lo contrario. El GRFC trabajó con esos dos logros y compró otros equipos necesarios como una lavadora de platos, un horno y otras cosas para desarrollar y expandir sus empresas.

Para las mujeres que viven en zonas rurales de Turquía dominadas por hombres, el poder construir un negocio próspero es un logro excepcional y poco frecuente. Con el tiempo, las mujeres de las aldeas que participaron en el GRFC se han ganado el apoyo y el respeto de los hombres que inicialmente se opusieron al proyecto.

Las mujeres también se pusieron en contacto con el alcalde de Bursa para renovar la histórica casa de baños turcos y convertirla en un museo del pueblo y para transformar el abandonado ayuntamiento en una instalación de producción de pasta, lo cual fue aprobado por el alcalde. Ahora, el pueblo tiene un museo y un ayuntamiento como resultado de la confianza y dedicación de las mujeres.

Nuestro club sigue en contacto con los miembros del GRFC de Aksu. Siempre estamos en la búsqueda de nuevos proyectos y actividades para implementar juntos. Las mujeres siempre asisten a los festivales organizados por nuestro club para vender sus productos. También han sido invitadas muchas veces a los talleres distritales para compartir sus experiencias con los otros GRFC y los clubes rotarios que patrocinan GRFC en nuestro distrito.

Fuente: Las voces de Rotary

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