La ONU premia al miembro de un club Rotary para jóvenes fundado en Manresa.

Ousman Umar llegó a Europa en patera. Tenia 9 años. «Hay que resolver los problemas allí» dice


DISSABTE, 22 DE JULIOL DEL 2017

Crònica    Ousman a tot gas

Gemma Camps / MANRESA

Ousman Umar tiene 29 años y nació en Ghana. Hace 22 que vive en Barcelona y dos que forma parte del Rotaract Club VRTL D2202 un club rotary virtual, fundado por el manresano de adopción Vicenç Hontangas, dirigido a los jóvenes que tengan ganas de mejorar el mundo. Doce lo intentan, entre los que se encuentran el manresano Carlos Sàrrias y él mismo Ousman, que este año ha recibido un premio de la ONU por la iniciativa solidaria Nasco Feeding Minds, consistente en acercar a los niños de Ghana a la informática.

Los ordenadores provienen de Labdoo, un proyecto solidario que lleva portátiles y tabletas en desuso a escuelas de todo el mundo que no tienen acceso. El artífice es Jordi Ros Giralt, que, en Manresa y Berga, tiene en Ontangas un buen aliado. Pero, empecemos por el principio. ¿Qué lleva a un muchacho de Ghana a Barcelona y, de Barcelona, ​​a impulsar un proyecto altruista galardonado por la ONU?. Regió7 hay hablado esta semana coincidiendo con la estancia en Manresa de jóvenes patrocinados por clubes Rotary, que cada año se reúnen para que se conozcan y conozcan el país, en una actividad llamada CATALUNYA ART I NATURA: CAMP DE VERANO DEL DISTRITO 2202.

Ousman se fue de casa a los 9 años. «He vivido en mi propia piel todo lo que no está escrito». Después de 21 días para cruzar el desierto, «viendo desgracias, torturas e incluso enterrando los amigos con los que iba», llegó a Libia y cogió una patera. «De 46 personas, llegamos vivas a Europa 6. Una vez en Barcelona, ​​te das cuenta que los blancos son gente como tú. Que ser blanco no significa ser un dios, ni ser médico … que son humanos como nosotros y que la realidad está muy distorsionada».

Esta fue la semilla de su proyecto. Después de un mes durmiendo en la calle, conoció una familia que se convirtió en su tutora hasta los 18 años, y «ahora son mis padres adoptivos». Él, que era prácticamente analfabeto, entró en el sistema educativo, aprendió catalán y castellano, hizo el bachillerato y hace poco que ha terminado ADE y Relaciones Públicas y Marketing. «Me di cuenta de que la falta de información es uno de los problemas más graves, sobre todo en los países en desarrollo.

El flujo de migrados hacia Europa se debe a la falta de información. Por eso los mafiosos los engañan. A mí me dijeron que en 45 minutos llegaríamos de Libia en España». Comenzó pagando la educación a sus hermanos y, después, creó Nasco Feeding Minds. «Los primeros 45 ordenadores los tuve que comprar, pero, después, cuando monté la primera aula, conocí a Jordi Ros, y gracias a ello pudimos tener ordenadores sin tener que pagar».

De momento ha montado tres aulas y una biblioteca que reúnen 6.000 alumnos. La idea es «darles las herramientas básicas para que, el día de mañana, cuando puedan entrar a Internet, sepan hacer un buen uso». Y, sobre todo, «que se puedan desarrollar en sus países sin tener que venir aquí».

Esta, hace notar, es la raíz y el objetivo de todo ello: «Hay que resolver los problemas allí». De hecho, añade, «cuando ven la realidad de aquí, se dan cuenta de que la oportunidad está allí, en su casa». De más de 3.000 proyectos, la ONU seleccionó 5, entre los cuales el suyo. En junio recogió en Ginebra este reconocimiento.


FOTOS:

Ousman con jóvenes del Camp y miembros del Rotaract Club VRTL D2202 y Vicenç Hontangas…

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